
Recientemente una buena parte de los habitantes de la ciudad de México nos dimos cuenta de lo que significa vivir sin agua. Una falla que debía ser arreglada en el distribuidor de agua de Cutzamala provocó que 12 de las 16 delegaciones políticas del D.F. se quedaran durante casi 5 días sin el vital líquido.
Era curioso ver a los aún clasemedieros de la Nápoles y Del Valle comprando pipas para abastecer sus cisternas, o de plano quedándose sin bañar. Aunque yo vivo en la Del Valle, no fui de ninguno de los dos grupos, pues afortunadamente pude bañarme en otra casa.
Lo que nos resultó interesante es ver lo vulnerables que somos sin agua: no podemos lavar trastes, jalarle al baño, bañarnos, lavar ropa, lavarnos los dientes, cocinar… entre otras cosas. Pero eso sí… cuando hay cómo la desperdiciamos!!! Cuando no nos falta, no nos importa bañarnos en media hora, rasurarnos con la regadera abierta, quedarnos en el agua caliente porque “se siente rico” o “para despertar”… cuando nos falta nos bañanmos a jicarazo, eso si previmos apartar algo de agua.
Cuando hay no importa lavar los trastes sin cerrarle a la llave mientras enjabonamos, no nos importa tampoco lavar nuestro auto con manguera (eso sí no lo he hecho), lavar nuestra banqueta con manguera (tampoco, siempre se me ha hecho atroz)… cuando no hay nuestro auto se queda sucio, la basura de la banqueta se quedará ahi, mandamos la ropa a la lavandería y procurarnos no cambiarnos de ropa a cada rato.
Pero el tema del agua no para ahí. Estas son sólo algunas de las afectaciones que tendríamos al carecer de agua. De acuerdo con cifras presentadas en el World Economic Forum y que presentó Sergio Sarmiento en su columna Jaque Mate, del periódico Reforma, el agua se requiere para mucho, mucho más. Ahí les va:
Producir un kilo de carne = de 2000 a 16000 litros
Un kilo de trigo = entre 800 y 4,000 litros
Un kilo de algodón = entre 2,000 y 8,700 litros
Lavar un auto = 300 litros
Procesar 1 litro de gasolina = 2.5 litros
Producir 1 litro de etanol = 2,500 litros
El consmumo de agua en 1995 fue de 1,800 kilómetros cúbicos, que traducido al castellano quiere decir un madral. Para 2025 se calcula que el consumo será de 2,100 kilómetros cúbicos.
El hecho es que nos estamos quedando sin agua. Ya hoy 1,200 millones de personas han alcanzado el límite del uso sustentable del agua y, para 2025 serán 3,000 millones de seres humanos los que vivan sin saber si tendrán agua o no.
Mucha gente con aires de Bono habla del “poder de uno” y piensa que eso quiere decir lanzarse a Namibia a salvar a un niño que muere de hambre o a Haití para evitar que los niños coman galletas de lodo (no por jugar, sino porque no hay otra cosa). Yo difiero, yo creo que el poder de uno está en salvar nuestro propio entorno, en no desperdiciar agua, en reciclar envases PET y de lata, en caminar más y usar menos el auto. Ese es el poder de uno, el de influenciar a nuestro entorno a cambiar para bien, no en aspirar salir en una foto con el Dalai lama.













