El Blog del Cesare

Septiembre 26, 2008

Una limosnita para este pobre “presidente legítimo”

Archivado en: Noticias, Opinión — elcesare @ 4:12 pm

“El pez por su boca muere”, pero también por no tener qué comer. Y eso le está pasando al “movimiento” del “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador. Poco a poco, el desacreditar a las Instituciones se le regresó, pues una de ellas, el PRD, quien ya no quiere darle dinero para hacer sus numeritos en el Zócalo y para mantener a su “gabinete legítimo”.

Tras el cochinero de las elecciones internas del PRD, quedó como presidente “algo” de ese partido Guadalupe Acosta Naranjo, partidario de “Nueva Izquierda”, que encabeza Jesús Ortega. Los Lopezobradoristas, bajo el nombre de “Izquierda Unida” patalearon todo lo posible para que Acosta no quedara como presidente del partido, pues sabían que sólo quedando Alejandro Encinas en el puesto podría darse viabilidad económica al movimiento de López Obrador.

Ahora, Dolores Padierna -sí, la esposa de René Bejarano-, esa mujer intachable, sale al paso para defender el movimiento de López: “Nos ha afectado mucho, porque antes el partido aunque sea daba para alquilar los camiones y ahora no, y hay mucha gente de muchos estados que quisiera venir y ahora no puede, porque no hay camiones”

¿Quéeeee? ¿Quiere decir que con el dinero de los contribuyentes, cedido a los partidos, se patrocinaba la llenadera que se hacía en el Zócalo para AMLO?, ¿pretenden los de “izquierda unida” que esto siga sucediendo? ¿Qué su “movimiento” no es lo suficientemente “legítimo” como para que la gente vaya por su propia voluntad y medios? ¿Está Padierna pidiendo dinero para “acarrear”?

Y es que, bueno, no es un secreto que los militantes del PRD que ocuparan cargos en el gobierno o en el partido, se tenían que mochar con una parte de sus cuotas para este movimiento. Padierna dice que pues con el 10% que se de para las acciones del “presidente legítimo” o el “Movimiento en Defensa del Petróleo”, sería más que suficiente.

Pero Acosta Naranjo le contestó ya que “no es cuestión de querer o no querer, sino que eso no puede hacerse porque el presupuesto que el IFE destina a los partidos, desde que entra al PRD es sujeto a una normatividad” y agregó que, si los miembros del partido quieren darle su dinero a AMLO, pues que se lo den y no lo anden cantando.

La cosa es que no habrá dinero del partido para AMLO y sus ridiculeces, pero la pregunta entonces surge: si está prohibido que los partidos destinen dinero a estas cosas, ¿qué estuvo haciendo Leonel Cota durante toda su presidencia? ¿Acaso no financiaba el paro que se realizó en Reforma después de las elecciones? ¿o lo hacía boteando o a base de coperachas voluntarias?

De hecho sé que hay gente tan loca, que durante el movimiento de “resistencia civil pacífica” le daba todo su sueldo a López Obrador, es un hecho. Tal vez loca no es la palabra, sino convenenciera, era, desde su punto de vista, una inversión que les sería altamente recompanesada si el movimiento salía victorioso.

Pero esos tiempos han terminado y próximamente veremos a AMLO en una situación más o menos así:

Septiembre 17, 2008

Alonso Ancira o… el mejor ejemplo de “el que no tranza no avanza”

Archivado en: Opinión — elcesare @ 6:31 pm

Los muchachos de Expansión lo hacen cada vez mejor, y para muestra está la edición más reciente de su revista, que tiene un reportaje y entrevista exclusiva con Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, junto con Xavier Autrey. La reportera Barbara Anderson se avienta una pieza digna de aplauso en un trabajo que le implicó recorrer Tel Aviv y Eliat en Israel, así como Monclova y el Distrito Federal en México.

En este reportaje podemos ver a quien es una verdadera vergüenza para el empresariado mexicano, a la personificación de aquellas caricaturas que hiciera Rius sobre el “empresario” que era simple y sencillamente igual a un ratero con sombrero, lentes obscuros y botas grandes, que en nada se distinguía de un líder charro sindical.

Con un cinismo que da miedo, Ancira habla de cómo hace 9 años realizó la suspensión de pagos más grande de que se tenga historia en América Latina, amparado en la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos, que fue vigente hasta el año 2000.

No abundaré en detalles, ya que el trabajo de Anderson es impecable, por lo que recomiendo que consigan la revista y le echen un ojo, pero lo que sí puedo decir es que de ninguna manera este señor es admirable. Y lo digo desde ahora, porque desde su regreso no duden en que aparecerá en eventos sociales aquí y allá, con medios haciéndole reverencias, como si se tratara de un empresario digno.

Esta lacra sedesprende de otra lacra que es Carlos Salinas de Gortari, con quien acordó la venta de Altos Hornos de México, empresa a la que llevó a la quiebra, al llevar una administración descontrolada. En 1999, él y su socio declaran en suspensión de pagos a AHMSA, Minera Carbonífera Río Escondido, Minerales Monclova, Minera del Norte y Cerro del Mercado, así como de Grupo Acerero del Norte, la empresa que tenía a todas las filiales.

De un día para otro, 3000 acreedores de todos tamaños y varios países, se enteraron de que la empresa nomás no iba a pagar lo que debía y, bajo la Ley de Quiebras, sus deudas quedaban paralizadas tanto en intereses como en tipo de cambio… negocio redondo.

Banamex, Bank of America, Inverlat, Société Générale, Bancomer, Chase Manhattan Bank, entre muchos otros afectados comenzaron a pelear y libraron una batalla desgastante, que acabó por cansarlos y cobrar, en el mejor de los casos, el 10 por ciento de la deuda, alcolocarla en hedge funds.

Pero ahora, que empieza a subir el precio del acero, Ancira sabe que no podrá hacer alianzas estratégicas para aprovecharlo si no viene a dar la cara. Y así lo hizo, hoy aparece afirmando que va a pagar lo que hoy suma 1,200 millones de dólares, porque sabe que sólo así podrá comercializar millones de toneladas de acero y otros minerales.

Pero ¿a poco creen que se exilió del país a no hacer nada? No, en via de que se calmaban las aguas, Ancira se fue a Israel, donde ahora es un respetado empresario, dueño de una gran mina que se encuentra junto a las legendarias minas del Rey Salomón y que además, colinda con Jordania, un punto de conflicto milenario. En el reportaje se puede ver a Alonso Ancira con el presidente Shimon Peres, en la develación de la primera placa de cobre que se extrajo de la mina, donde el propio Peres escribió: “Del Rey SAlomón, Al Rey Alonso”.

Como dicen los abogados del consorcio de acreedores que se formó para pelear con él: Lo que hicieron Ancira y Autrey estaba perfectamente apegado a una ley, que ya no existe, osea, no era ilegal. Su comportamiento es, si acaso, profundamente anti-ético.

Cito el último párrafo del artículo: “…bajo toneladas de papel  sigue descansando, posiblemente por un año más, una de las historias de negocios más controvertidas y oscuras de las últimas décadas. la del minero y el financiero ue compraron una empresa a crédito, recibieron préstamos a lo loco antes de que su industria se fuera a pique, no pagaron sus deudas, fueron perseguidos por la Interpol y, años después, si deciden venderla, pueden embolsarse un puñado de millones de dólares”.

Y yo digo: qué vergüenza.

Septiembre 1, 2008

La Marcha por la Paz

Archivado en: Opinión — elcesare @ 6:07 pm

“Regrésate a tu casa si lo único que vas a hacer por México es marchar cada cuatro años”, rezaba un pequeño cartel en las manos de una persona, entrada en años, quien observaba pasar la marcha de los cientos de miles de ciudadanos que el sábado fuimos a decir “Ya basta” a la ola de violencia e inseguridad que vive nuestro país.

Y probablemente tiene razón, marchar en miles, vestidos de blanco y con veladoras es lo único que hacemos muchos, tal vez quienes no hemos tenido la desfortuna de vivir el crimen tan de cerca. Pero, ¿qué es entonces lo que debemos hacer?… Ahí es donde me pierdo. Me pierdo porque a nivel de gobierno y de la sociedad en general se percibe que la distancia entre el país que tenemos y el país que queremos es abismal, terrible.

No podemos pensar en que los policías y gobernantes corruptos se van a conmover al vernos pasar a todos de blanco, tampoco podemos pensar en que los delincuentes tendrán una epifanía y de pronto dejarán de hacer lo que tan buenas ganancias les representa. No sucedió así con quien intentó, casi en plena marcha, robarse un niño de 4 años de edad en pleno Eje Central y Av. Juárez.

Es profundamente emotivo presenciar a tantos mexicanos y no mexicanos marchando por un justo reclamo: la libertad de poder salir a la calle sin temor a ser asaltados, secuestrados o vejados por algún elemento de la policía; acciones concretas contra la terrible impunidad que hace más rentable ponerse a secuestrar que fundar una empresa que genere progreso para el país.

También lo es ver los cientos de carteles con aquellas víctimas de secuestro que no se apellidan Martí, Harp o Wallace. Lo fue cantar el himno nacional a coro con miles de voces en la plancha del zócalo, iluminados todos. Pero aún así es más fuerte el miedo, la impotencia de saber que hay mucha gente que hace oídos sordos ante estos reclamos, de saber que de nada sirve en la práctica la firma de ningún “acuerdo”.

Se pueden firmar cientos de papeles, pueden incluso agraviarlos al estampar su firma gente como Elba Esther Gordillo, ¡qué más da!, si ante la corrupción, la impunidad y el crimen no hay papel que sirva.Por otro lado nos dicen que denunciemos los delitos, no obstante que los criminales se queden con nuestras credenciales de elector y nos amedrenten con tomar represarias, pero aún, para quienes se atreven a denunciar, les espera una pared de burocracia y corrupción.

¿Cómo vamos a terminar con esto? No lo sé. Lo que sí sé es que el sábado cientos de miles de personas, mi familia y yo entre ellas, nos unimos para decir ¡ya estuvo bueno!, para clamar lo que Alejandro Martí pudo decir a los gobernadores en su cara: ¡Si no pueden, renuncien!, para ser testigos de que la violencia no respeta credos ni posiciones sociales y preguntarnos qué es lo que tiene tan descompuesto al país.

Rápida anécdota: Mientras nos disponíamos a comer antes de la marcha llovía copiosamente. Quienes pudimos elegimos algún restaurante en una plaza comercial de la zona. Al lado de mi esposa pasaron dos mujeres exclamando “¡qué bueno que se les arruinó su estúpida marcha!”. ¿Ven lo que digo? ¿Cómo vamos a cambiar al país con mentes así, con mentes completamente apáticas?.

Tal vez lo hayan dicho por pensar que quienes marchamos eramos puros yupies, “puro riquillo” como también dijo alguien a nuestro paso. Pero yo no soy rico, mi familia tampoco lo es, y aún así perdimos a un tío a manos de delincuentes que pensaron que un hombre de 60 años era demasiado peligroso y le dispararon a quemarropa. Aún así he sido asaltado a las 10:30 de la mañana. ¿quién puede considerarse exento?

¿Qué sigue después de la marcha? ¿esperar otros cuatro años a ser convocados para volver a ver historias de secuestro y violencia? Espero que no.

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