San Francisco

Publicado: abril 1, 2008 en Opinión, Vacaciones
Golden gate

San Francisco es una de las ciudades más atractivas para el turismo en la costa oeste de Estados Unidos. No sólo por ser el hub que comunica con Asia (de ahí salen la mayoría de los vuelos a China), sino por la cantidad de atracciones y diversidad cultural que ostenta.

La bahía, que ha visto llegar y quedarse a la más grande colonia China en Estados Unidos, tiene como marco de bienvenida al famoso “Golden Gate”, puente de 1,932 metros terminado en 1937 y que comunica a los puntos de Fort (en la bahía de San Francisco) y Lime (en la parte de Sausalito) a 82 metros sobre el mar. Al rededor de 100 mil vehículos al día usan este puent, cuyas famosas torres se levantan 227 metros sobre el nivel del mar y 91 debajo de éste. Teniendo tiempo suficiente, un paseo en bicicleta se impone, con la posibilidad de regresar en Ferry al punto de partida.

Fisherman’s Wharf, zona de pescadores donde se estableció el hoy famoso “Pier 39”, recibe a 10.5 millones de turistas al año. En dos niveles, 110 tiendas dan gusto a estilos variados. Es un lugar para pasar el día en actividades como paseos por la bahía, visitar el primer acuario bajo el mar, comer cangrejo (especialidad) y ver a una colonia de leones marinos que descansan sobre maderos. Si eres fan de los deportes, no te pierdas la tienda “Field of dreams”, lugar ideal para tirar baba con memorabilia de cualquier equipo de la NFL o NBA, o grupos musicales. Una guitarra autografiada por Bono (5,000 USD), el jersey de los Delfines de Miami firmado por el equipo que en 1972 consiguió el record de 17-0 (5,000 USD), una pelota de McGuire o de plano una de Babe Ruth (23,000 usd).

Leones marinos
Leones marinos, descansando en “Pier 39”

Desde este punto se puede tomar un paseo llamado “Scape from the Rock”, que hace Blue Line Cruises, y que lleva al turista a recorrer la famosa ex-prisión federal de “Alcatraz”. La isla de 89 mil metros cuadrados descubierta en 1775, sirvió como fortaleza militar desde 1854 para después convertirse en prisión durante la Guerra Civil. Fue hasta 1934 cuando se volvió una prisión federal de máxima seguridad, que albergó al célebre Al “Scarface” Capone, entre otras fichitas.

Alcatraz
La Isla de Alcatraz

Durante 29 años que permaneció en operaciones no se registró un intento de fuga exitoso, y es que aunque a primera vista pareciera una distancia “nadable”, el frío del agua, la profundidad y las corrientes cruzadas hacían prácticamente imposible un escape. Sin embargo, cuatro de quienes intentaron salir de Alcatraz nunca fueron encontrados, ya sea que nunca salieran del mar, o que hayan logrado salir y desaparecer… nadie lo sabe. En 1969, un grupo de nativos americanos invadieron la isa y la proclamaron “tierra india”, por lo que en uno de los edificios puede leerse “Indians welcome”, pero la gracia sólo les duró 19 meses.

China Town
La entrada al Barrio Chino

Además está el “barrio chino” el más grande de Estados Unidos, con todo el folclor del país asiático. Caminando por algunas cuadras, pocas cosas recuerdan que estás en Estados Unidos: primero, que la gente no está apretadísima, segundo, los nombres de las calles. Si te late la comida china (a mi no), dicen que es un muy buen lugar para comerla. Pasando el barrio chino se llega a North Bay, un lugar con mucha influencia italiana y siguiendo derecho se llega a Fisherman’s Wharf. El paseito por “Cable Car” es un obligado para el turista y la foto del “I was there”, aunque cuesta dólares y tienes que ir colgado esquivando a camiones, es algo que contar a tus nietos.

Cable car
Cuando llega al fin del camino, el “Cable Car” es girado, a mano aún

El shopping es el que está grueso y es que hay muchas alternativas para dejar al centurión con una tortícolis. Saks Fifth Avenue, Macy’s, Nordstrom, Bloomingdale’s, Neiman Marcus, Emporio Armani son sólo algunas de las marcas que tienen sendas tiendas en la zona de Union Square. Sobre la calle de Market se puede encontrar Bloomingdal’s y un mall que tiene como 300 tiendas (no sé, esas sí no las conté).

Armani
La catedral, digo, la tienda de Emporio Armani

Ahora la parte no tan buena. En la mayoría de las ciudades de Estados Unidos que conozco, la división entre la parte “turista” o de “negocios” y la parte que todos quieren esconder (pobreza, indigentes) está más o menos clara. Si vas a Nueva York, no vas al Bronx; si vas a Los Ángeles no vas al West Side y si vas a Nueva Orleáns pues no sales del French Quarter. En Atlanta, por ejemplo, si caminas de la zona del Hotel Sheraton o Marriott al Downtown es posible ver en un parquecito a un grupo de afroamericanos sin empleo (ni casa), jugando dominó en el parque, pero nada más.

En San Francisco ya la cosa es menos suave. Se me ocurrió ir al Civic Center, donde está el capitolio, el museo asiático y otros edificios llamativos, a una hora en la que ya estaba anocheciendo. La caminata era de unas 15 cuadras, sobre una avenida principal, pero poco a poco se fue poniendo más desolada y con grupitos sospechosos por aquí y por allá. Por mi trabajo traigo una cámara, que si bien no es cara, es medio llamativa, así que hice lo posible para que no se notara mucho.

Civic Center San Francisco
Civic Center

Ya cuando llegué a la plaza se alivianó, aunque un indigente se me acercó a preguntarme qué hacía (yo, estupidamente, estaba revisando las fotos que me tomé con el disparador automático); yo amablemente le contesté y le dí cortón con un “I ‘m gonna go now, have a good night”, el cuate sólo contestó “I hope so”. Viendo el ambiente me regresé y decidí cortar camino por Stockton, la calle donde estaba mi hotel y ahí vi la otra parte de San Francisco. Vinaterías le seguían a Table dances y a casas de “masajes”; en la acera, grupos de negritos (con todo respeto) vagaban y se acercaban a mi como para pedirme algún cambio que tuviera. Esquivé casi a todos, menos a dos, les dí algunos quarters que traía, luego aceleré el paso.

Me sorprendió de verdad la enorme cantidad de indigentes, o “homeless” que vi en una zona tan cercana a los mejores hoteles. Y no lo digo de manera despectiva, sino que me extraña que los gringos no hayan hecho hasta lo imposible por ocultar esa realidad (cosa que casi siempre tratan de hacer). En alguna ocasión, caminando por Nueva York y platicando con una local, le pregunté ¿dónde puso Giuliani a todos los indigentes de Times Square?; antes de que me contestara le dije: ¿o qué, debemos buscar en el fondo del Hudson?… su silencio se combinó con unas cejas levantadas y un encojimiento de hombros. Eso es lo que muchos piensan.

Como sea, San Francisco es un lugar clásico para visitar y vale mucho la pena, pero eso sí, queda más claro que la “tierra de las oportunidades” no lo es para todos.

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