El negocio de no pagar

Publicado: enero 28, 2009 en Opinión

Con la crisis económica mundial, que comienza a afectar (más por convencimiento que por otra cosa) en la economía mexicana, el índice de cartera vencida ha comenzado a subir. La imposibilidad de un pago oportuno, aunado a las abusivas comisiones que cobran los bancos, son un par de causas de este fenómeno.

Sin embargo, hay otro, menos evidente. En México no pagar es un negocio para el deudor. Recientemente tuve la invaluable oportunidad de liquidar las deudas que tengo en tarjetas de crédito, que importaban una cantidad nada despreciable, por no decir que estaban de locura.

Quise, con el dinero en la mano, negociar con los bancos a los cuales les debía, la posibilidad de un descuento en el pago del monto total de la deuda, ya que al cubrirla, les ahorraba costos de gestión de cobro (eso argumentaba yo) y además se libraban de un problema. Pero la apertura para negociar fue literalmente CERO. “No tenemos una opción disponible”, fue la respuesta en más de un call center de estos bancos.

Claro está que quienes pagamos a tiempo nuestras tarjetas, con intereses mínimos de 38 por ciento y Costos Anuales Totales de hasta 75 u 80 por ciento, pagamos los platos por aquellos que decide aprovecharse del lucrativo negocio de no pagar.

Yo hubiera podido tomar la alternativa, el camino largo para salir bien librado de las deudas, con el único costo de tener mi nombre con un registro negativo en el Buró de Crédito (el cual de todos modos está por una confusión de Iusacell por un importe de 110 pesos). El camino es el siguiente:

1. Dejar de pagar absolutamente mis tarjetas

2. Esperar las llamadas de cobro, varias, de noche y con tonos bastante altaneros

3. Aún así seguir sin pagar

4. Esperar a que lleguen los avisos de los Bufetes legales que me amenazan con enviarme a Buró de Crédito.

5. Romperlos y seguir sin pagar

6. Esperar una llamada del buró haciéndome una oferta

En este punto se separan los buenos de los verdaderamente buenos. Los buenos llegarían hasta aquí, aceptando reducciones del 30 al 50 por ciento en los montos de deuda originales, los verdaderamente buenos seguirían sin pagar…

7. Llamadas de un nuevo Bufete de abogados, o del mismo, a altas horas de la noche, con grabaciones cobrando (si tu espíritu es fuerte, puedes soportarlo)

8. Dejar transcurrir, sin pagar un centavo, unos cinco o seis meses de llamadas y hostigamiento.

9. Finalmente, tomar la NUEVA opción que ofrece el Bufete (que seguro ya es otro que compró la cartera)

Y terminar pagando hasta el 10 por ciento de la deuda original, SÍ, DIEZ por ciento de la deuda original.

Así que con un poco de paciencia y sangre fría, si debe 150 o 200 mil pesos, podrá salir de la bronca con 20 o 30 mil pesos. Además, sin preocuparse, puesto que para cuando pase la crisis, seguro le volverán a dar una tarjeta de crédito, argumentano su BUEN HISTORIAL. Al final, hay que aprender la lección.

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