La crisis económica mundial (un intento breve)

Publicado: enero 29, 2009 en Opinión

Lo que para muchos tiene sus bases desde los atentados de las torres gemelas en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001, finalmente se materializó de manera tangible el domingo 15 de septiembre de 2008, al anunciarse la quiebra de Lehman Brothers.

En aquel entonces, cuando los terroristas atacaron la sede del World Trade Center de la ciudad de Nueva York lograron el objetivo primario: causar miedo en una población norteamericana que, hasta entonces había estado a salvo de atentados terroristas de gran escala. Pero al mismo tiempo comenzó a lograr su segundo y tal vez más importante objetivo, consistente en mermar el poderío financiero de la potencia mundial.

Para corregir la crisis, la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos, comenzó a bajar las tasas de interés, desde 6.25 % hasta alcanzar un mínimo de 0.75 % a mediados de 2003. Desde ese entonces, tras una recuperación de la economía, comenzó un aumento gradual hasta retomar su nivel para la segunda mitad de 2006.

Estados Unidos había visto un mínimo crecimiento en su economía como resultado de la crisis de las punto com en 2001, a penas 0.8 por ciento, pero con las medidas tomadas, para 2004 se encontraba ya con un crecimiento del Producto Interno Bruto de 3.6 por ciento.

George Bush apostó entonces todo y así lo presumía, a facilitar que los estadounidenses fueran “dueños” de sus propias casas, alcanzando en 2005 su punto máximo: 2.07 millones de casas vendidas. Se estaba gestando, gracias a la expansión del crédito, una burbuja en el sector de bienes raíces, pues el precio real de las viviendas se multiplica por dos en sólo 10 años.

bush“Qué demonios!, dejémos que él decida!”

Esto propició que el mercado fuera haciéndose más pequeño para los bancos que buscaban prestar dinero a como diera lugar, así que surge la idea de dar préstamos más arriesgados (por los cuales podrían cobrar mayores intereses), dando a su vez créditos por encima del valor de las casas que compraban los acreditados. En pocas palabras, había que aprovechar el boom inmobiliario y dar más dinero, pues era seguro que en pocos meses, la casa que se había comprado valdría más. Las hipotecas que otorgaban este “excedente” se llamaron hipotecas subprime.

homeless1“Oiga, usted parece un tipo solvente ¿qué le parecería comprar una casa?”

No importaba entonces que el acreditado no tuviera empleo o nada en garantía para solicitar un préstamo (No income, no job, no assets), la economía americana iba tan bien, que seguro encontraría empleo pronto. Sonaba bien si no se tomaba en cuenta el aumento en la tasa de desempleo, la cual subió de 4.4 por ciento en enero de 2007, a 6.1 en agosto de 2008.

El problema comienza cuando, los receptores del préstamo comenzaron a vivir como si nunca tuvieran que pagar, y usaban ese excedente de crédito para comprar autos, salir de vacaciones y realizar toda clase de consumos desmedidos. Esto se hizo a una escala tal, que de hecho creó una falsa percepción de crecimiento del PIB americano, pues sin estos préstamos el crecimiento es hasta una cuarta parte mayor del reflejado oficialmente, o a veces negativo.

mortgage

La “borrachera”, como definió en su muy particular estilo el expresidente de Estados Unidos, George Bush, llegó a tal grado, que los bancos norteamericanos acudieron entonces a bancos de otras naciones para que les prestaran dinero. Pero había un problema, para cumplir con la normativa de Basilea II, los bancos tenían que bajar su nivel de otorgamiento de créditos, por lo que debía surgir una idea en sintonía con la tendencia del momento, y ésta fue “empaquetar” hipotecas prime (buenas) y subprime (malas) para titularizarlas.

Los paquetes se llamaron “Mortgage Backed Securities” u “Obligaciones garantizadas por hipotecas” y consistían en paquetes donde se reunían hipotecas con distintos niveles de riesgo de incumplimiento, que presentaban interesantes beneficios para los compradores. Además, estaban calificadas por las agencias más reconocidas, algunas incluso con “AAA”.

Los bancos entonces comenzaron a utilizar los servicios de banca de inversión para colocar los paquetes menos riesgosos entre inversionistas conservadores a baja tasa de interés y dejaron las más riesgosas a aquellos más osados, para quienes la rentabilidad era algo que significaba bonos extra para sus directores, creando para esto los CDO (Collateral Debt Obligation).

merlinUna pizca de osadía… otro poco de avaricia… tres tontos y tenemoooos: UN CREDIT DEFAULT SWAP

Ya encarrerados, los magos financieros crearon otro producto importante, los “Credit Default Swaps”, un acuerdo entre dos partes en el cual una protege a la otra contra la quiebra de una tercera parte, funcionando así: “El comprador de un Credit Default Swap (CDS) acuerda pagar cierta cantidad periódica de efectivo al vendedor, a cambio de tener una protección contra el impago de un bono o préstamo de un país, una empresa o una hipoteca. Si se produce el evento (falta de pago), el vendedor del CDS paga al comprador el monto total de la pérdida en el préstamo o bono, en efectivo o en entrega física.

Lo que sonaba demasiado bueno para ser verdad, en realidad lo era. La burbuja fue creciendo hasta alcanzar un tamaño de 62 billones (millones de millones) de dólares, algo parecido al PIB mundial, con el consecuente riesgo de una crisis en el sistema financiero.

Mientras tanto, los índices en los precios de las casas comenzaron a caer drásticamente desde finales de 2006, hasta un 16.3 por ciento en el índice compuesto de valor de viviendas de Estados Unidos (Composite 20), índice elaborado por Standard & Poor’s que toma los valores de las viviendas en las 20 principales ciudades del país.

Lo peor entonces ocurrió. Con la quiebra de Lehman Brothers los compradores de MBS, CDO y CDS comenzaron a preguntarse qué era aquello que estaban comprando (sí, basura) y dejaron de comprarlos, además de que aquellos que los tenían ya no encontraban comprador y, como nadie sabía lo que tenían, los bancos comenzaron a no fiarse los unos de los otros. La crisis de confianza había comenzado.

emptysafe1Oooops!!

Los bancos comienzan a quedarse sin dinero y se ven obligadas a vender sus edificios y participaciones en empresas, la gente, apretada de dinero, comienza a ir menos de compras; las tiendas, que lo notan, compran menos al fabricante; a éste comienza a sobrarle gente y despide a algunos cuántos, se estaba gestando la crisis.

Como consecuencia de la crisis, que comienza por pegarles a los otorgantes de hipotecas y a los constructores de viviendas, se genera un “contagio”, visible en la quiebra de empresas inmobiliarias en España, la de Northern Rock y en los rescates de Fortis, Dexia, Hypo Real State Holding, además de los ampliamente conocidos casos de Fannie Mae, Freddie Mac y AIG.

La crisis actual causa deterioro en el valor de los activos de empresas financieras, pérdida de confianza, falta de liquidez, contagio a las economías menos desarrolladas y la perspectiva de un cuantioso costo fiscal para los contribuyentes. Se afectaron directa y seriamente rubros como licitaciones de obra, consumo de cemento, venta de autos, ventas al por menor, turismo y seguros.

panicPanic at the NYSE!

Hasta ahora las medidas de rescate han sido insuficientes, principalmente porque esta crisis es diferente. No se originó en economías pequeñas y vulnerables, sino en los grandes mercados financieros, bien establecidos y sofisticados. De hecho, fue creada por algunas de las instituciones más grandes y sofisticadas. Los mecanismos reguladores fueron incapaces de monitorear, calificar y controlar la exposición excesiva al riesgo crediticio.

¿Responsables? Muchos y en distintos niveles. Las autoridades financieras fueron, como se dijo, incapaces de poner un alto; Alan Greenspan nunca quiso reconocer el problema, ni reconocerse como responsable de la política económica que llevó a esta situación; los prestamistas y los agentes hipotecarios, que no tuvieron suficiente; los tomadores de crédito al contratar deuda que no podrían pagar; los bancos de inversión; las agencias calificadoras, que ayudaron a armar los “paquetes” a pesar de saber que estaban mal; Las juntas directivas y los Consejos de los bancos, que subestimaron el riesgo; los reporteros y periodistas, que han contribuido a la propagación de información negativa, alarmista y, muchas veces incorrecta; y finalmente el inversionista, que, al buscar beneficios de corto plazo, fue incapaz de analizar lo en qué estaba invirtiendo su dinero.

Las consecuencias se transladarán, como siempre, a tí o a mí. Pues el “rescate” financiero no es otra cosa que nacionalizar las pérdidas. Así es el cuento: las ganancias se privatizan y las pérdidas se nacionalizan. Lo importante, considero, es estar concientes de que, como otras, esta crisis pasará. Habrá que aguantar la tormenta porque las crisis son inherentes al capitalismo. No nos dejemos llevar por las notas alarmistas y seamos mesurados en nuestras reacciones. En una crisis, lo peor que podemos hacer es parar el dinero y lo segundo peor, es desperdiciarlo.

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comentarios
  1. te recomiendo mirar un video de denisse merker en el foro qué hacer ante la crisis o algo así.

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