Ya votamos… ¿y ahora?

Publicado: julio 6, 2009 en Opinión

Al final, el electorado se involucró en la elección y terminó con varios de los pronósticos de los analistas de opinión y de tendencias. Con un voto diferenciado, se calcula que el 44 por ciento del padrón acudió a las casillas, que el 6 por ciento, en promedio, anuló su voto (quinta fuerza política) y se demostró el poder de la maquinaria priísta, capaz de armar todo lo necesario para ganar elecciones donde se debe: en las urnas.

Ya Germancito, el líder más embarazoso que ha tenido el blanquiazul, lo veía venir. Por ello los ataques se dirigían constantemente al PRI, pues a nivel nacional el PRD de plano no pinta nada. Lo peligroso era el poder, manifestado, del PRI haciendo lo que mejor sabe hacer, mover masas y ganar elecciones, aprovechándose de paso del hartazgo que ha provocado el PAN y del rechazo que tiene la gente a los pleitos de lavanderas que se traen en el PRD.

El PRD, que baja su participación en la Cámara de Diputados de 127 a 72 representantes, está pagando el precio de esos pleitos y de la división. Los “chuchos” se posicionan como los mandamás de la bancada perredista, pero no será mucho lo que puedan hacer por sí solos, así que seguramente los veremos divididos, aliándose con el PAN o PRI (algunos) y haciéndola de tos aliándose con los dos diputados petistas y los que quedaron de convergencia.

Un gustazo y placer de las bancas plurinominales: gracias al número de votos que obtuvo el PT en Iztapalapa, tiene derecho a tres espacios en la Cámara de Diputados, con dos chuladas de representantes, Gerardo Fernández Noroña (ya sabemos quién va a organizar las tomas de tribuna) y Mario DiConstanzo, a quien hemos visto en películas (posts) como: “el periódico, las cosas por su nombre”.

Otro destacado: ganó “Juanito”, mejor conocido en su casa como Rafael Acosta. Pero acuérdate mi Juanito, que ya te dijeron: “no te la vayas a creer que ganaste”, pues en cuanto me tomes protesta me renuncias para darle paso a Clara Brugada. Aquí es donde vamos a ver lo que comentaba en otro post, si Marcelo Ebrard le hace el juego a Andrés Manuel López Obrador.

El juego en Iztapalapa a penas comienza, porque Marcelo ya dijo: “épale mano, si el jefe de gobierno es su servilleta, no aquél”. Aún así, no quisiera estar en sus zapatos: sabe que si le lleva la contra a López, se echa encima a una buena parte del PRDPTConvergencia, pero también que si le hace caso, hará semejante oso frente al resto de electores e indecisos, que podrían ser decisivos en la elección para preciso que se llevará a cabo en 3 años.

El PAN está para llorar. El electorado lo castigó por varias cosas, como la crisis económica, la influenza, y hasta por la muerte de “la parkita”, pero además es un reflejo de la incapacidad de Germán Martínez para liderar un partido y la poca habilidad que ha tenido el PAN de convertirse en un partido nacional. Ya se lo llevó al baile el PRI, y de paso, a su guanajuatización (Dios guarde la hora) del país.

El PAN perdió estados de la República que ya no se veía cómo perder. Ahora lo bueno va a ser quitárselos al PRI, eso lo quiero ver. A menos que a cada uno se le queme una guardería, no veo cómo. Bours, en Sonora, la pagó y con ella el partido, la impunidad también le pasó factura.

Lo peligroso es que, ante la incompetencia de unos (PAN), y lo fastidioso de los otros (PRD), le están dejando la puertota abierta al PRI, comandado por Paredes, mangoneado por Manlio y protagonizado por Jimmy Neutrón y su Gaviota. El PAN está demostrando de que no puede con el paquete del país, que no se gobierna con gerentes, sino con políticos; el PRD también está demostrando que nadie le prestaría ni un juguete porque lo rompe y la chiquillada pues, que no sirve sino para acomodarse donde mejor le vaya (alianzas con distintos partidos, de ideologías encontradas, dependiendo el estado y la ciudad), al tiempo que se afianzan como jugosos negocios de familia.

Al final, después de reflexionarlo fui a votar. Si algo puede sacarse de esta elección es que una buena parte de la gente ya no vota “en cascada”, sino que razona su voto. Yo anulé uno de los votos, en específico el de los Diputados, porque considero que no me representan, que son inútiles, caros, cínicos, huevones y, por si fuera poco: muchos.

Pero ¿ahora qué? Pues ahora a pedirles resultados, a fregarlos hasta que desquiten su “dieta”, a participar como sociedad en lo que creamos y protestar (civilizadamente) por aquello que no nos parece. Lo que sigue es una guerra de impugnaciones y descalificaciones que ya todo mundo nos sabemos. Así son los políticos, ni hablar.

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