Penthouse en la “Trump Tower”, ¿kitsch o naco?

Publicado: septiembre 2, 2009 en Onda fashion, Opinión

TrumpTower

Hay un mundo que el 99.9 por ciento de los mexicanos no conocemos. En ese mundo te levantas una mañana de viernes, te bañas, te pones tu traje Armani, tus zapatos Prada, tu reloj Audemars Piaget, tus lentes de sol Mont Blanc, tomas tu teléfono Cartier con incrustaciones de diamante, ordenas que te lleven al aeropuerto y pides que el Jet esté listo, pues decides pasar el fin de semana en tu depa de Nueva York.

Al llegar a Nueva York, te recibe tu limo y te lleva a la famosa “Trump Tower” en la Quinta Avenida, te recibe el portero, ataviado con un frac quien te saluda familiarmente antes de abrirte la puerta. Decides que dejarás tus cosas e invitarás a alguna amiguita a cenar al Megu, a unos tragos a The World Bar, antes de pasar una buena nochecita, así que le pides al concierge que te haga las reservaciones pertinentes y que te consiga un ayudante, pues en el día piensas ir a hacer un par de compras.

Subes a tu departamento, ubicado en el edificio habitacional más alto del mundo. En el día recibes una llamada, hay un Jeque árabe interesado en comprar tu departamento y lanza una oferta tentadora: 22 millones de dólares, un poco más que el precio que te dio tu broker hace un par de meses. Decides pensarlo, pues, aunque vienes una o dos veces al año, la vista del Río Hudson y de prácticamente todo Manhattan no es algo que se consiga tan fácil. Por otro lado, ¿en qué te vas a gastar esos 22 millones de dólares? ¿En otro yate? Ni bien acabas de remodelar el que tienes en Miami con ese decorado en cristales de Swarovsky.

Como sea, sabes que la vista desde tu departamento es algo parecido a ésta:

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Una envidiable vista al Río Hudson:

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Y a todos los”landmarks” de la Gran Manzana

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Pero cuando abres la puerta, una triste realidad te golpea directo en la cara: Podrás tener todo el dinero del mundo, la capacidad para tomar tu Jet e ir a dónde quieras, serás un gran hombre de negocios o el heredero de un creador de fortunas, pero, no hay vuelta atrás: eres un NACO.

Y lo sabes desde el momento en que tu recibidor parece haber sido decorado por La Tigresa:

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Avanzas un poco más y puedes ver tu sala:

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La recámara de huéspedes, una de las 4 que tienes en tu departamento:

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Tu recámara principal, sí, en ese rosa que siempre quisiste:

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Tu área de estar, para platicar con los amigos y distraerlos de la decoración con esa magnífica vista (que sí puede vencer a ese tapete):

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Ahora, seguro hay gente que puede decir que hablo de pura envidia y que el verdadero gusto de la gente millonaria es exquisito. Que no soy capaz de valorar cada uno de los objetos puestos en esta decoración, desde los candelabros, pasando por los pisos de mármol y los jarrones de la dinastía “loquesea”, y pueden tener hasta razón.

Pero hay algo que sí tengo: ojos. Y estos, junto con mi sentido de la estética, me indican que este depa tiene “a little too much” en cuanto a decoración se trata. Pienso, sinceramente, que se puede tener un lugar muy bonito, con una decoración más sencilla y, por mucho, más elegante. ¿en qué momento el bling bling del oro es bueno para decorar un departamento?.

Por cierto, el que está vendiendo un departamento prácticamente igual es Carlos Peralta, dueño de IUSA y heredero de Don Alejo Peralta. Como sólo está cinco o seis días al año, lo ha puesto en venta por 13.5 millones de dólares, la decoración es parecida, pero el espacio es menor. Ah, y él sí tiene su yate de seis pisos decorado con Swarovsky.

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