¿Es en serio?

Publicado: julio 16, 2012 en Uncategorized

Últimamente hemos visto cómo la guerra en redes sociales por los resultados de la elección presidencial sube de tono. Como algunos lo anticiparon, los extremistas del lopezobradorismo iban a ser menos que después de 2006, pero mucho más intensos… y lo son.

Tal vez deba comenzar por fijar mi postura al respecto y esto puede ser difícil de entender para los radicales. Creo que México está en medio de una transición democrática, basada en una institución que ha sido construida por la ciudadanía, a pesar de los intentos de los políticos por destruira: el Instituto Federal Electoral.

Al estar en una transición, la democracia que vivimos no es perfecta. Yo diría que la de ningún país lo es, pero hemos ido dando pasos importantes y hoy estamos justo en un punto de alto riesgo. Las muestras de compra de votos, solicitudes ilícitas de dinero a empresarios y el rebase de los topes de campaña son irrefutables por parte de todos los partidos políticos. En algunos casos más, mucho más, y en algunos menos, pero en todos los partidos hay.

Los medios jugaron un papel determinante, así como la difusión de las encuestas realizadas por distintas casas que siempre dieron la ventaja a Peña. Algunas fueron serias, otras fueron utilizadas con fines propagandísticos, y cada quién las usó como convino (recordemos que AMLO usó la de Reforma que le daba un muy estrecho margen y luego la descalificó). El monitoreo de medios por parte de la UNAM muestra que, por lo menos en tiempo de difusión, se trató relativamente a todos de manera justa, pero tendríamos que ver el tema de la parcialidad o imparcialidad de cada uno de los contenidos.

Hubo dinero a la prensa: es muy seguro. No a toda, pero a los dueños de los medios seguramente sí se les repartió algo. Sin embargo, NUNCA veremos un cheque emitido por el gobierno del Estado de México, a nombre de Joaquín López Dóriga. Ese fotomontaje fue desechado hasta por muchos lopezobradoristas por resultar demasiado pueril. No sabremos cómo ni cuánto recibieron algunas plumas de las más reconocidas del país, por no hablar mal o hablar bien de Peña Nieto.

Estoy de acuerdo en que el Sr. López Obrador impugne un resultado por la vía legal. No sólo es su derecho, sino su deber presentar una batalla legal, aunque sea para perderla y él lo sepa de manera anticipada. Las condiciones para declarar la nulidad de la elección presidencial no son lo suficientemente sólidas de acuerdo con la Ley vigente y el Tribunal no se va a tomar a la ligera una decisión de este tipo. Tan saben que no van a ganar esta pelea, que están pidiendo que, de repetirse la elección, no participaran ni el PRI ni Peña, algo totalmente ridículo y -no soy jurista- pero hasta inconstitucional.

El radicalismo se va decantando en las redes sociales. Poco a poco quedan aquellos que ya no utilizan la razón para escribir y están plenamente cegados. Nada de lo que se diga será suficiente para convencerlos. Nada. Aún así, siguen inundando twitter y facebook de la misma propaganda y han dividido a la sociedad en dos:

1) Los buenos. Quienes están del lado de los pobres y las clases desprotegidas (la mayoría sólo se acuerda de ellas cada 6 años, pero da igual). Estos son los informados, quienes no prenden la tele ni por error y cuando entran a algún restaurante que tenga el canal 2 hacen lo posible por apagarla, darle la espalda o de plano retirarse del lugar. Ellos tienen la verdad, saben que el PREP fue manipulado, saben que el PRI compró 5 millones de votos, ni uno más ni uno menos.

Cualquier cosa que digan en contra de AMLO los reporteros o medios de éste o cualquier otro país es cuestionable. Con esto los medios y periodistas confiables se reducen a unos cuantos como La Jornada, Proceso o Carmen Aristegui. ellos sí saben la verdad, sí denuncian y ahí es donde tendríamos que estar viendo todos.

Ellos son los que sí quieren el verdadero progreso de México y éste sólo puede lograrse si Andrés Manuel López Obrador toma la presidencia de la república.

2. Los malos. Los vendidos y traidores a la patria. Quienes ven telenovelas y son incapaces de pensar por sí mismos. Quienes sólo votaron por Peña (o no) a cambio de regalos o promesas de puestos. Sólo ven telenovelas y creen en todo lo que les dice López Dóriga, sin chistar. Son fans de la “Gaviota”, apoyan al “Teletón” y han condenado al país a regresar 70 años en su historia

Son los conformistas, los que quieren un México de regresión, que quieren que se venda el petróleo y ya de paso todo lo demás. Son quienes no quieren un país educado porque no les conviene. Son “peñabots”, “comelonches”, “Agachados” y “conformistas”. En fi, una pena para el país.

Yo me resisto a dividir al país así. Tengo amigos que votaron por Andrés Manuel, otros que votaron por Peña Nieto y otros que pensábamos que el PAN podría aprovechar mejor una tercera oportunidad. Ninguno recibió ni un puesto, ni un lunch, ni una tarjeta de Soriana, ni una pantalla de Plasma de las que daba el PRD. Nada. 

Ejercimos nuestro voto libre, y lo guardamos en el secreto que cada quién quiso. Algunos lo dijimos y argumentamos discusiones sobre los pros y contras de cada uno. Hubo roces, sí, de ideas, pero al final seguimos siendo amigos y familiares. Ningún político vale la pena como para perder una relación de amistad.

Decidimos confiar en la democracia, en esta que está en construcción. Decidimos que si todos los partidos políticos tienen un representante en el IFE y además cada uno participó en la reforma electoral con sus puntos de vista, pues había que respetar las reglas del juego. Mi padre fue presidente de casilla y todos los representantes de los partidos fueron civilizados, respetuosos y estuvieron muy atentos a su labor. 

Quiero pensar que así fueron todos los representantes de los partidos y que los ciudadanos, que fueron quienes hicieron estas elecciones, estaban trabajando con seriedad. Desde luego que no puede hablarse por todos, puedo hablar de quienes conocí, vecinos míos que entregaron no sólo un día, sino varios de sus vidas para capacitarse y ejercer una función extraordinaria.

¿Las leyes están mal? hay que cambiarlas, reformarlas. ¿No nos gustó quien quedó de presidente? Cuestionemos su actuar, pero no a priori. Veamos cómo pasan las cosas. El PRI sabe que tiene una oportunidad de oro para afianzarse o destruirse, como la tuvo el PAN. Tiene una vigilancia extrema, la información ya no puede ser acallada como lo fue antes y tienen la presión internacional encima.

Si el movimiento #Yosoy132 quiere pasar a la historia como un verdadero factor de cambio en el país, y no como una estrategia electorera de un grupo, debe entonces madurar la posición y dejar de definirse como “AntiPeña” y redefinirse a favor de la democracia. Los estudiantes de esa edad, por definición, deben ser rebeldes. Aplaudo que lo sean. Pero también estar en una casa de estudios implica abrir la mente y considerar distintas ideas y posiciones. Un movimiento que por definición se cierra al diálogo pronto va a ver mermada su credibilidad, como lo estamos viendo ya ahora.

Y las redes sociales son libres y deben seguir siéndolo. Pero no deja de dolerme ver a gente en mi país que piensa que es con groserías, insultos, descalificaciones y mentiras -que de tanto repetirse se creen verdades- van a cambiar al país. Sé que no es la gente que lo cambiaría ni aunque hubiera ganado López Obrador. Esta decantación de la opinión radical está dejando a los resentidos sociales, a quienes siempre pensaron y piensan que su destino está en manos de un político, al que le confieren habilidades y poder superiores a las de cualquier ser humano.

Lo hacen también a los dos lados. De un lado, el de los buenos, está López Obrador y Morena, todos iluminados, impolutos e incorruptibles, adalides de la democracia capaces de sacar adelante a México. Del otro lado están Peña, manipulado por la omnipotente mano de Carlos Salinas (Una especie de Darth Vader) y un partido plagado de corruptos y seres despreciables.

Es un excelente argumento para una telenovela de esas que tanto criticamos. La mujer buena, pobre e inocente, vejada por el rico hacendado capaz de matar a quien se le cruce en el camino. Desde donde lo veo, ambos argumentos son extremadamente ridículos. Por eso, cuando leo algunos comentarios en las redes, no me queda más que pensar: ¿es en serio?

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Sobra comentar la participación de Andés Manuel López Obrador en el programa de Tercer Grado. Se han gastado miles de twitts en pocas horas para platicarlo. De hecho, debo confesar que no lo vi en vivo porque tuve un día muy arduo de trabajo y, de plano, ya no llegué.

Por los twitts y columnas confirmo lo que pensaba desde antes. Ambas partes iban a la defensiva, el ambiente estaba caliente y ninguno de los dos supo comportarse. Adela gritó, Ciro y Loret se burlaron abiertamente con risas, Joaquín se defendió y Brozo no fue, porque mandó a Víctor Trujillo. De Marín ni hablar, si se puede es hasta más lento para plantear las cosas que AMLO.

Uno de los twitts que más llamó mi atención fue el de la periodista Yuriria Sierra, que dijo: “A veces me dan ganas de que AMLO gane nomás pa’ que todos vean -durante 6 años- cuánto y cuán profundo los engañó a todos durante 12!!”. No puedo estar más de acuerdo con ella. Sus seguidores a ultranza viven engañados, cegados por la pasión, lo que buscan es una revancha histórica.

Para ellos, muy activos por cierto, en insultar, denostar y ofender a quien no piense como ellos, lo de menos es que gane o no López Obrador. Se trata de personas -pocas, afortunadamente- que están buscando una sola cosa: sangre.

Así, no importa si un periodista ha sido leal y reiterado su lealtad a López Obrador, como Federico Arreola. Él tampoco tiene derecho a pensar distinto, a cuestionar al líder supremo. Para ellos, es un traidor a la patria.

Así como son traidores a la patria todos aquellos periodistas -cientos- que “se dejaron comprar” por el candidato Peña Nieto y por el PRI. Si piensas distinto y te atreves a expresarlo públicamente, estás comprado. Yo no puedo meter las manos al fuego por ningún periodista, pero me cuesta trabajo creer que todos estén comprados, a lo mejor también soy un traidor a la patria.

Por eso no vi tercer grado, porque el resultado, cualquiera, no cambiaría ni definiría el voto de nadie. Para ellos, AMLO resultaría vencedor no importaba qué sucediera esa noche. Si sobresalía, es porque había dominado a los conductores de Televisa; si no, es porque había sido emboscado por un grupo de periodistas vendidos. Al final, nunca pierde.

Las encuestas no sirven, todas están “copeteadas” o “cuchareadas”. Todas. No hay posibilidad de error en ellos, ni discernimiento, ni conocimiento de metodologías estadísticas, pero ¡hey! Tal vez estoy pidiendo mucho. Quienes atacan con insultos llamando “perra” a Yuriria Sierra o Adela Micha, con trabajos saben escribir. Son capaces de cometer 6 faltas de ortografía en 140 caracteres. Una clara muestra del fracaso educativo en México.

Las únicas encuestas que sirven son aquellas que le dan ventaja a su líder supremo. Pero no siempre, si se atreven a poner algún número en contra, vuelven a ser vendidas en ese preciso momento. Imagino que más allá de un chayote universal, lo que han optado por hacer medios como Reforma es un “pago por evento”. Esta semana te subo en las encuestas, cobro, si te bajo, no.

En redes sociales la situación es francamente terrible. Los insultos están a la orden del día. Los ultrapejes han dividido a la sociedad en dos: quienes están con López Obrador y quienes vemos telenovelas. Entre quienes están “informados” y a quienes nos ha lavado el cerebro López Dóriga. No hay intermedios, no hay escala de grises. Para ellos es todo blanco, o todo negro. Estás conmigo, o estás contra mí.

Hoy, para los radicales del movimiento, no hay razonamiento que valga. Y lamentablemente le están haciendo mucho daño al candidato de las izquierdas. Ayer decía yo: es como tener un amigo que parece buena onda, pero que tiene 10 doberman por los cuales no responde. “Yo soy bueno y quiero llevar las cosas por la paz, pero si hay fraude, pues ni modo que me deje”.

Hoy quien no está con López Obrador es un traidor, desinformado, ignorante, comprado… un traidor a la patria. Si pierde AMLO tampoco va a poder reconocer el triunfo de otro de manera abierta aunque quiera, pues corre el riesgo de ser, ante sus seguidores radicales, también él un traidor a la patria.

Yo espero que gane la democracia. Desde luego que hay mucha gente harta, desilusionada de la alternancia, que quiere un cambio y que va a votar por López Obrador. Todo mi respeto para ellos. AMLO no es un peligro para México, el peligro para México es la gente que busca revancha, que busca en otros la causa de sus problemas y de su situación. A ellos, nunca nadie les dará gusto.

Y por eso comparto lo que dice Yuriria: a veces quisiera que ganara, para que se dieran cuenta de lo mucho que los ha engañado durante tanto tiempo. ¿Se caería el país? No. ¿Se perpetuaría en el poder? Tampoco. México no es Venezuela. Lo más que puede pasar es que se le quiten las ganas de gobernar, que se encuentre un Congreso como el que hoy está y que no pueda cumplir más del 10% de sus promesas. ¿Sería raro en México? No.

Lo más que va a pasar es que la gente se desilusione, que los mercados se espanten temporalmente, que se pongan en riesgo los avances macroeconómicos y se eche mano a recursos para cumplir hoy e incumplir mañana. Eso se puede arreglar. Con mucho esfuerzo, pero se puede. A mí por eso no me preocupa que gane AMLO. Mi capacidad me da para hacer negocios aquí y en cualquier parte del mundo, gracias a Dios.

Tampoco espero nada de Peña, ni de Josefina… mucho menos de Quadri. Yo estoy razonando mi voto por aquel que prometa joder menos, no ayudarme más. Los problemas endémicos en México se van a resolver con proyectos viables y con participación ciudadana, no por arte de magia.

Quienes trabajamos por nuestra cuenta y damos empleo no tenemos el tiempo de andar en marchas pro ni anti nadie. Ni voy a hacer lunadas afuera de televisa ni me voy a poner a decir que soy un número. Siento que ayudo más a mi país trabajando. ya sé, para los ultrapejes soy un desinformado, un pendejo, un mediocre, un comprado, un traidor a la patria… pero estoy dispuesto a vivir con eso.

Publicado: junio 7, 2012 en Uncategorized

¿Por qué no voy con AMLO?

Publicado: mayo 18, 2012 en Opinión
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No puedo evitarlo, me encanta la reacción que un proceso político tiene en la gente y no puedo abstraerme de la discusión. Creo, como dice un buen amigo, que si no votas, no puedes entonces quejarte porque has renunciado a tu derecho a participar en la democracia. Incompleta, inacabada, en proceso, pero lo que vivimos es una democracia desde el momento en que se nos permite opinar libremente y sufragar de acuerdo con nuestra escala de valores.

Yo no voy con AMLO, pero entiendo a quien sí va. De buena fuente sé que es bien intencionado, congruente y un apasionado de sus ideas. Creo que a México y a cualquier país le hace bien un candidato así, contestatario, incómodo, beligerante, que renuncia a que el país siga como siempre. No voy con él porque sus promesas fáciles hipotecan mi futuro y el de mi hijo, el de nuestros hijos. Porque sus propuestas carecen de principios económicos simples. Voy a algunos que está haciendo y, espero que me leas desde una premisa: No odio a AMLO, no pienso que es un peligro para México, no me ha lavado el cerebro Televisa ni López Dóriga. Hablo desde la objetividad que me da no ser miembro de ningún partido político y, por tanto, no recibir ningún tipo de beneficio:

Bajar el costo de energéticos como gasolina, gas, luz, etc…

No es posible, primero, aumentar un subsidio a la gasolina que ya en 2011 alcanza más de 300 mil millones de pesos. El costo lo pagamos todos y los beneficiarios son aquellos que tienen el dinero suficiente para tener un vehículo, o varios. La luz tiene que prestarse en competencia para lograr un precio que sea conveniente para los consumidores, como cualquier otro bien. No podemos andar ofreciendo que vamos a bajar los costos de todo, pero es lo más fácil porque es lo que la gente quiere escuchar. No importa que los subsidios a los energéticos terminen con reservas y afecten a la economía en general, suena muy bonito.

Generar 7 millones de empleos…

Claro, ¿a quién no va a gustarle escuchar esto? ¡Pues si es un paraíso! ¿Es necesario? Por supuesto que es necesario crear 1.2 millones de empleos anuales. Claro que lo es en un país de jóvenes, donde sus viejos no previeron el retiro y tienen que seguir trabajando. Andrés Manuel no falta a la verdad cuando dice que es la única manera de mantener quieto a un pueblo, con prosperidad. Pero el problema es que ¡no puedes crear 1.2 millones de empleos por decreto! Los empleos los crean las empresas privadas, los “Toño y Pepe” que escuchamos en los anuncios. Cada uno de a 10, 20 o 50 empleos, va a crear esto en un ambiente de competitividad y no de proteccionismo. Yo hasta hoy no he escuchado de él un cómo. A lo mejor se lo está guardando por si llega a la presidencia.

Que la economía crezca 6 por ciento al año

Lo compro. México ha tenido un desempeño por decir lo menos, mediocre en las últimas dos décadas. Sí, los indicadores macro están mejor que durante todo el priísmo, pero estamos estancados en crecimientos muy menores. No importa que Europa registre crecimiento cero o Estados Unidos vaya por debajo de México, las oportunidades para crecer deben dar para más. Pero insisto, no podemos tampoco crecer por decreto, ni con medidas artificiales. Se necesita generar empleo y trabajo productivo. Yo soy empleador y despedir a un empleado es una monserga, por ello las empresas han buscado -yo no- métodos que carecen de cualquier ética como el outsourcing para tener plantillas de empleados sin pagarles IMSS ni darles prestaciones. Una política laboral como la que tenemos inhibe la generación de empleo. Propuestas concretas, y no lugares comunes, son lo que necesitamos conocer de AMLO.

Combatir la corrupción de tajo

Bien ahí. Claro que debemos combatir la corrupción rampante, no sólo la pública, sino la privada también. Decía al principio de este post que AMLO parece un tipo serio. Sus seguidores moderados y pensantes, que son muchos, me lo han presentado como alguien honesto y me parece muy bien. Nadie me ha comprobado que sea cierto lo de su mansión en Las Lomas y los despilfarros de su Junior. El problema es el aparato burocrático del gobierno. ¿Qué programas anticorrupción va a aplicar? ¿Cuánto tiempo va a tomarle?

Ejemplos hay. El SAT era uno de las más lamentables instituciones del gobierno, hasta que entendieron que su propósito es cobrarnos. Entonces metieron programas muy intensos de capacitación y mecanismos de vigilancia. Hoy nadie -o por lo menos no me ha tocado- del SAT te pide dinero, no hay coyotes, el trato es amable. ¿Se puede cambiar? Sí. ¿En cuánto tiempo? Es lo que hay que ver.

Además, lo quiere hacer… reduciendo los sueldos del gobierno a la mitad. No, pues ¡buena suerte!

Acabar con los privilegios de un “grupo en el poder”

Sí, pero al mismo tiempo propone mantener los de otro grupo de poder. Cierto, deben en México acabarse las condiciones que provocan que tengamos al hombre más rico del mundo entre 50 millones de pobres. Debemos procurar equidad “haciendo que los de abajo suban, no que los de arriba bajen”, como dijo Clinton hace poco en una conferencia a la que asistí. Convenciendo, persuadiendo, dice AMLO, se acabará con esto, para que todos paguen lo que tengan que pagar.

Bien, pero al mismo tiempo ofrece y eso lo escuché de Ricardo Monreal, garantías laborales para los sindicatos de LyF, que Mexicana va a volver a volar -por que sí- y fortalecer la autonomía sindical. Pues ¿en qué quedamos entonces? ¿No le gustan los grupos privados, pero sí los sindicales? ¿No es parte de la corrupción con la cual pretende acabar, o están exentos los líderes sindicales, así como están exentos de rendir cuentas, presentar declaraciones y pagar impuestos?

Garantizar acceso a las universidades a todos

Bien para las gradas, pero mal para la educación. En este país debe recibir acceso a la universidad aquel que lo merezca, no nada más porque acabó el bachillerato. Debe mejorar la inversión en universidades y crear más espacios, pero no son para todos. Una sociedad necesita de todo, no puro licenciado.

Recortar los sueldos a la mitad

Un puesto en el gobierno, de alta responsabilidad, cuando es bien llevado, debe ser remunerado de manera suficiente para no despertar otro tipo de inquietudes, que llevan a la corrupción. Y vamos a decir que todos los funcionarios aceptarán, de un día a otro, que sus sueldos sean reducidos a la mitad, está bien. Pero ¿qué creen? Que AMLO está sustentando buena parte de sus promesas en una medida que sólo va a poder tomar el primer año. Que quien haga su trabajo bien gane lo que merece. Coincido en que es una grosería lo que ganan los haraganes del Congreso y otros funcionarios.

Por eso no voy con AMLO, porque no me ofrece garantía de nada. No dice de dónde provendrán los recursos, pero está dispuesto a gastárselos todos para ayudar a quien menos tiene. Dar peces en lugar de enseñar a pescar y dar cañas, es lo que ofrece. No lo considero mal hombre, y claro que todas sus propuestas son agradables al oído. Pero no cuentan con sustentabilidad.

Los apasionados de López Obrador se apresuran a sacar cuentas felices -él mismo lo hace- que dicen todo lo que se va a ahorrar. Ofrece construir refinerías, el peor negocio dentro de la industria de los hidrocarburos, para dar empleos improductivos y condenados a perder. No señor, así no se hacen las cosas.

Y tampoco se hacen de la otra manera. Robando y encubriéndose como en el PRI, siendo ineptos y tercos como en el PAN, manteniendo negocios familiares como en el PVEM, PANAL, Convergencia o PT. Se necesita un político de izquierda de verdad, que sea capaz de ver hasta dónde tiene que hacer el gobierno y hacerlo eficientemente. Hoy en España extrañan la “izquierda” verdaderamente progresista y lógica de Felipe González, pero el PP ya no ofreció lo mismo con Zapatero. Van con Rajoy a ser más moderados en medio de una de sus peores crisis.

Como pueden ver, no injurié al Sr. López Obrador, sólo manifiesto mi desacuerdo con sus propuestas vacías. No ataco a quienes van a votar por él, pero tampoco creo en la posición fascista de “o con AMLO o contra él” que toman algunos de sus seguidores. Se vale pensar, analizar y estar o no de acuerdo. Yo no estoy de acuerdo, pero respeto profundamente a quien sí lo está. Insisto en lo que dije en un comentario de Facebook hace unos minutos: creo que el 2 de Julio, o el 1 de diciembre, lo único que habrá cambiado en tu vida, en la mía, es que tenemos un nuevo presidente. Por lo demás, tendremos que seguir trabajando por un mejor México, desde nuestra trinchera.

Hace tiempo escribí una crítica a un periodicucho llamado “El Periódico, las cosas por su nombre”, que era un claro panfleto tendencioso que se hacía, suponía yo, con dinero que los partidos ya no tenían que gastar en otros medios como la televisión, por ejemplo. El tiempo me dio la razón. Pasaron las elecciones y del panfleto este ya no volvió a saberse nada.

Hoy llega a mis manos un nuevo intento de “periodismo de investigación”. Contralínea, así se llama, es un periódico de circulación gratuita, como muchos que entregan hoy en día en las principales avenidas de la Ciudad de México y, según su portada, éste es el número 23 (el que está en la foto).

Celebro que haya la libertad de expresión necesaria para que un editor, en este caso Miguel Badillo, pueda llevar adelante un proyecto que bajo otros regímenes hubiera sido desaparecido. Pero como en la anterior ocasión, cuestiono el uso de un medio para golpear directa y descaradamente a una figura como, en este caso, Marcelo Ebrard.

Y que no haya confusión, yo no apoyo ni tengo ninguna relación con Marcelo Ebrard. Ya decía bien hace poco Federico Arreola: “sigan odiando/amando a EPN, JVM, AMLO, que de todos modos no van a agradecerles nada”. Estoy en contra del fanatismo político y la idea absurda de “cambios mágicos”.

Pero por lo menos el artículo central de esta edición de “Contralínea” es una manipulación a la información pública para denostar a un personaje político hacia el cual es evidente que se trae alguna animadversion previa. “Ebrard: hoteles, whisky, langosta y vinos con cargo al erario” es el título de este artículo central en el que se desglosan, uno a uno, los “excesos” de Marcelo. Los acusan de gastar 449 mil pesos en 15 viajes a ciudades como Davos, Nagoya, Londres, Bonn, Washington, Ginebra, Copenhage, Boston o Nueva York.

Claro, estos viajes son cuestionables en esencia, pero ¿la lana? ¡hasta se me hace poca! En promedio se trata de menos de 30 mil pesos por viaje ¿a estas ciudades? habría que preguntarse mejor cómo le hace. Se asombran de estadías en The Royal Horseguards, o el First Skt Petri, pero ¿pues qué querían? ¿que se hospedaran en un B&B? Yo en lo personal no quiero que el jefe de gobierno de mi ciudad ande dando penas entre dignatarios extranjeros. Por otro lado, hay opciones más caras en estas ciudades, que fácilmente pudo haber tomado.

Lo que celebro, es que, a diferencia de hace años, hoy podamos conocer, a través de un programa de transparencia, los gastos que se realizan. Antes ¡sabíamos cuánto costaban las toallas que se usan en Los Pinos? ¿sabíamos cuánto se gastaba en viajes de shopping a Nueva York en aviones de la Fuerza Aérea? Creo que hay que practicar cierta austeridad, cierto, pero tampoco es viable andar en metro, no para un representante de gobierno.

Después se le van encima a Marcelo con el programa C4i4, el de seguridad que cuenta con más de 8 mil cámaras de video instaladas por toda la ciudad. Lo llama “los espías del GDF”. Y cierto que resulta medio inquietante la idea de ser observados todo el tiempo, debemos tener cuidado con su uso, pero esto está demostrando las constantes faltas que comete la ciudadanía y de las cuales después quiere desentenderse y ya ha probado su uso para esclarecer algunos ilícitos. Yo, por lo menos, me siento más confiado de que, ante cualquier situación, puedo pedir que sea revisado un video, a no tener absolutamente nada.

Enemy of State, película que protagoniza Will Smith, enfatiza el peligro que se corre cuando este tipo de herramientas son puestas al servicio de la delincuencia o corrupción desde los más altos niveles, por lo que hay que tener cuidado. Por otro lado, “Person of Interest”, da un ejemplo de los alcances que puede llegar a tener esta tecnología, el Big Brother de George Orwell es ya una realidad.

En fin, no sé cuanto tiempo ni quien financie el proyecto de “Contralínea”, pero si es bien intencionado, yo podría decirles que no va por ahí. Que se haga periodismo de investigación, es lo menos que puede esperarse en esta época. Que cuestionemos a los gobernantes y saquemos a la luz sus atrocidades me parece perfecto, pero cuando el golpeteo es tan evidente, pierde, desde mi punto de vista, credibilidad. El activo más valioso de cualquier periodista.

 

En los días más recientes una de las principales noticias fue la definición, a través de una encuesta abierta entre la población, del candidato que representará a “las izquierdas” de México en la elección presidencial de 2012: Andrés Manuel López Obrador, que irá con la bandera del Partido de la Revolución Democrática (PRD)

Justamente ayer, comenzó públicamente la alineación de lo necesario para establecer que será Enrique Peña Nieto, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia, al dimitir quien hasta ahora fue su mayor “rival”, Manlio Fabio Beltrones.

Por otro lado, el Partido Acción Nacional (PAN), que ha tenido dos sexenios para demostrar su ineptitud en el gobierno federal (salvo las finanzas, todo lo demás es un desastre), deberá definir lo más pronto posible a su candidato. A pesar de que hoy en la mañana Ernesto Cordero estuvo con Carlos Loret tratando de defender su proyecto y presentando encuestas, lo más seguro es que si eligen al mejor posicionado, ésta será Josefina Vázquez Mota.

En el primer caso, el del PRD, se presentaron varios factores definitorios para el candidato. en primer lugar, ya las otras izquierdas habían dicho que sólo irían en coalición con el PRD si el ganador de la contienda interna era AMLO, lo cual descontaba ya cualquier apoyo de éstas a Marcelo Ebrard. Después, se hicieron cinco preguntas, que hasta la fecha desconozco, y nos dicen que López Obrador ganó tres, por lo cual es vencedor. Pero no se tomó en cuenta que éste lleva poco más o menos seis años utilizando los tiempos oficiales de los partiditos de izquierda para hacerse publicidad.

Ebrard, quien hubiera sido desde mi punto de vista, un candidato que podía haber jalado más a los indecisos en 2012, aceptó estoico la decisión de poco más de 6 mil personas que participaron en la encuesta. No era su tiempo y, se gane o se pierda en las elecciones, quedará como un político apegado a los principios y mandatos de su partido.

En el caso del PRI, lo importante era contener la posible ruptura y Manlio Fabio lo sabía bien. Participó, mantuvo vivo al PRI en los noticieros mientras Peña guardaba un bajo perfil y ahora dimite argumentando justamente que no busca dividir al partido, que busca “sumar”. Lo cierto es que desde el principio estuvo definida la candidatura de Peña, y Televisa lo sabía desde que programa entrevistas en horario estelar para su futuro candidato, cuidando éste cada una de sus palabras. El candidato “guapo” y conciliador.

¿A qué me refiero entonces cuando digo “A votar, pero sin olvidar”? A que desde que AMLO ganó la contienda y se hizo oficial, resulta que ahora es una especia de redentor que combina la fe católica con una onda pacifista. Poco le falta para salir con un estandarte de la Virgen de Guadalupe y al mismo tiempo portar una túnica estilo Gandhi y promover la paz. Es, ahora, amigo de los que eran sus enemigos. Extiende la mano a los empresarios que mucho tiempo llamó la mafia y les dice: “arrepiéntanse, que de ustedes será mi Reino”. Habla a los pobres, a los ricos, a los morenos (no sé si a los güeros), se reconcilia con Televisa y con quien sea necesario. Promete ser justo, noble y propone una “República Amorosa”.

Peña, por su parte, es un pan de Dios, un galanazo que asegura que sabe gobernar y que no sólo promete, sino que firma ante notario (por cierto, repartió notarías a diestra y siniestra) que cumplirá. Al grito de “Enrique, Peña, yo quiero ser tu dueña” y de la mano de su Gaviota, se presenta como líder de una familia feliz, modelo, al lado de sus hijos, los de ella, y los de ambos.

Ninguno de los dos es como quieren que los veamos. Ambos apuestan al olvido. El del PAN también lo hará. Todos apuestan a que se nos olviden las fechorías que han cometido ellos y sus secuaces. Creen que el lamentable accidente del Secretario de Gobernación hará que “pase de moda” la noticia del cochinero que tiene el partido Verde, una vergüenza nacional muestra de la corrupción y servilismo que hoy se alía con el PRI.

Buscan que se nos olviden los bloqueos a Reforma, descalificaciones, las faltas de respeto, los motes de “espurio”, “Fecal” y varios que propinaron al -nos guste o no- presidente de México. Que se nos olviden las ligas y los fajos de dinero que recibía Bejarano del “empresario” Ahumada, que AMLO se autodenominó “presidente legítimo”. Buscan que olvidemos el lamentable episodio de “Juanito”.

Buscan que olvidemos que no aprueban reformas si no es del modo que les conviene, que las vuelven light para preservarse en el poder, que no quitarán a los plurinominales para no perder cotos de poder ni negocios particulares. Que se nos olvide el “¿y yo por qué?” de Fox, las fechorías de los Bribiesca y Marthita.

Y nosotros… olvidamos. Apuestan a ello porque a lo largo de los años eso les hemos demostrado. Porque preferimos invitar a un “voto nulo” cobarde, antes de encararlos y decirles: No olvidamos.

No olvidamos que se han servido del pueblo, que han puesto trabas para el desarrollo económico, político y social de México, que destruyeron el futuro del campo por una política errónea por tantos y tantos años, que protegen a sindicatos y sus -esas sí- mafias. Que ahí está “Napito”, protegido en Canadá y organizando revueltas en Cananea para conservar privilegios y cuotas.

Por eso yo digo: a votar. Porque si o votamos entonces son las estructuras corporativistas, los “multiniveles” del PRI, los acarreados de los distintos gobiernos y los resentidos los que decidan por nosotros. Hay que votar, pero sin olvidar, y después de elegirlos, seguir sin olvidar y exigir que cumplan con su encomienda. ¿No cuando toman protesta dicen algo así como “si no cumpliere, que la nación me lo demande”?

Hagamos un hashtag, propongo un #recuerdaque y pongamos una cosa que sepamos de cada uno de los candidatos. Las redes sociales han tirado gobiernos en otros lugares del mundo. Aquí no propongo derrocamientos ni revoluciones, pero ¿no podrán servirnos para hacerles entender de una vez que no somos idiotas?

¿Tú que opinas?

El México del blanco y negro

Publicado: septiembre 2, 2011 en Opinión

En México sólo hay de dos sopas, prácticamente para todo. O estás a favor del PAN y del gobierno de Felipe Calderón, o estás en su contra y eres un Pejefan que va a sus mítines. O estás a favor de la guerra contra el narco, o eres un Junkie que no sólo está a favor de la -oh terrible- idea de la legalización de las drogas. O estás en contra del aborto o estás a favor del homicidio calificado que éste resulta para algunos y merecerías ir, entre otras muchas cosas, al infierno.

O estás en contra de los casinos, o lo estás a favor del crimen organizado que utiliza siempre estos recintos como centros de distribución y lavado de dinero. O eres “hijo de papi que se viste de blanco para una marcha fresa”, o eres morenito y “naquito” que es la imagen ideal para el “morena” de AMLO. O eres un rico cerdo capitalista, o eres un jodido que trae en la bolsa el abono del metro.

En fin, no hay punto medio. Eres blanco o eres negro. Como sociedad, por lo menos en lo que trasciende a los medios de comunicación y a los blogs y espacios para comentarios que éstos utilizan, hemos perdido la capacidad para reconocer que existe, entre ese negro y ese blanco, una amplísima escala de grises que hace precisamente muy interesante la convivencia con otras personas. Hemos llevado esto a todos los niveles. Los diputados de una bancada no pueden atreverse a votar en contra de la “línea” del partido, que ya todos sabemos cuál va a ser. ¿Para qué entonces tener más de 500 diputados si todos votan en bloque? ¿No sería igual tener, no sé, 7?

Soy lector de Reforma (para bien o para mal tengo que hacerlo) y de algunos otros medios. Pero particularmente el periódico Reforma tiene una muy socorrida herramienta de comentarios en la cual, escondidos tras el anonimato, se expresan los peores representantes de esta polarización. Cualquier nota de inmediato es atacada por integrantes de dos bandos, conocidos por sus respectivos detractores con dos nombres:

PANdejos: Dícese de aquellos que, aparentemente, están de acuerdo con tooooodo lo que dice y hace el PAN, comenzando por el presidente Felipe Calderón y terminando por el de intendencia de sus oficinas en Coyoacán. Sus detractores afirman que cualquier comentario que tenga asomo de concesión a cualquiera de sus integrantes convierte a los opinantes en “zombies” manipulados por la todopoderosa y corrupta mano de Televisa y su velado líder, que es Joaquín López Dóriga, a los cuales les confieren poderes sobrehumanos para manejar las mentes de aquellos que osamos prender la tele en el canal 2.

PEJEzombies: es decir, aquellos que están siempre a favor de TODO lo que haga Andrés Manuel López Obrador y su prole. Sus detractores eliminan cualquier ápice de inteligencia que pueda caber en ellos para discernir y asumen que se aceptan todas sus propuestas a mano alzada, con fe ciega en un redentor de la patria que casi casi tiene cualidades de santo.

Esta clasificación separa inmediatamente a los cultos de los nacos, a los subversivos de los complacientes, a los ricos de los pobres, a los “empresarios” (siempre con la connotación de cerdos capitalistas que abusan de sus empleados y no pagan impuestos porque son muy ricos). Separa también a aquellos corruptos de los que no lo son y un grandísimo etcétera.

Estos debates, que lo mismo se dan en los foros del Reforma que en la calle, comenzarán a intensificarse en cuanto se formalice la simulación del arranque de campañas (algunas de las cuales ya llevan 5 años o más) y entonces cada quien tome su bando: O estás a favor de perpetuar a los neoliberales en cualquiera de sus formas (PAN o PRI) o estás a favor de “salvar a México” con cualquier cosa que termine haciendo la mano que verdaderamente mece la cuna de la izquierda: AMLO.

Y es que abstraerse no es fácil. Los medios bombardean desde múltiples trincheras la mente de los votantes, aquellos que hemos permanecido inmóviles ante los abusos que una y otra vez cometen los que están en el poder. Porque es curioso, lo que se busca no es el gobierno, es el poder. Y ya ni siquiera trata de ocultarse esta intención, es abierto que lo que buscan unos es conservar el poder y otros obtenerlo, aunque después no sepan ni para qué.

Yo creo que como sociedad debemos de madurar y considerar la escala de grises. No puede ser que todo en Calderón sea malo, así como no todo en Marcelo Ebrard es malo. No puede ser que todo en AMLO sea bueno, como tampoco todo en Enrique Peña podría serlo. Vayamos a nosotros mismos, ¿somos unipolares? ¿somos siempre un pan de Dios o de pronto explotamos por la ira? ¿Somos la honestidad en pleno, o buscamos zafarnos de un corralón con 300 pesos? ¿Somos de Greenpeace o de pronto tiramos una colilla de cigarro a la vía pública?

La verdad es que hacemos de todo. Y así viene a ser la vida. ¿Qué chiste tendría de otro modo? ¿Cómo sería nuestra convivencia si fuéramos 100 por ciento predecibles todo el tiempo?. Analicemos con ese espíritu el bombardeo (también monopolizado) de las “ideas” de los candidatos y luego participemos activamente en la decisión de quien estará en nuestro gobierno. o se vale, creo yo, claudicar a manera de protesta en un derecho que costó sangre obtener: el derecho a votar.

Que si el IFE no sirve ya para nada o está amañado, que si van a manipular los resultados. ¿A alguien realmente le consta? Que presente pruebas reales. Mientras tanto tu y yo tenemos que ir a ejercer ese derecho. Si no, ¿cómo pedimos cuentas después?

Tengo la edad suficiente para haber sido testigo de la mejor época de la frecuencia de Frecuencia Modulada 98.5 en el Distrito Federal. Fue el bastión del rock que más resistió, hasta que el interés de los Vázquez Raña (y su capital), terminaron por vencerlo y dar paso a oooootra estación de emisión de noticias y programas de opinión.

Ahora que somos testigos de los atinados comentarios de Ángel Verdugo, analista en economía del noticiero de Francisco Zea, acerca de que los ciclistas son “una nueva plaga que está a punto de causar daños severos en el Distrito Federal” e incitó a los automovilistas a acabar con ellos, “porque no respetan el reglamento de tránsito”, con métodos sutiles como aventarles el auto sin darles tiempo de nada… la verdad es que no me sorprende nada.

No puedo sino reprobar los comentarios de un viejito que quién sabe qué traumas debe de tener como para hacer esas declaraciones, o en qué ciudad vive para percibir que los automovilistas sí respetan el reglamento de tránsito. Sobran pruebas de que la bicicleta es un medio de transporte eficiente y amigable con el ambiente, cuyo uso es conveniente en pequeñas distancias en muchas de las ciudades más avanzadas del mundo y claro, es de esperar que un porcentaje de ellos no respeten el reglamento de tránsito.

Pero decía que no me sorprende, porque la línea de esa frecuencia es así. Se han empeñado, salvo en algunas excepciones, en tener en su paleta de locutores a una cantidad de ejemplares que demuestran que en México sí existe libertad de expresión en los medios, pues de otra manera ya los habrían mandado callar. Y claro que tienen ratings elevados, porque a la audiencia le gustan este tipo de noticieros y programas. Con un repaso a sus locutores podemos darnos una idea:

Martín Espinosa

Reporte 98.5 con Martín Espinosa: Martín fue durante mucho tiempo compañero de José Gutiérrez Vivó en Radio Red, un noticiero que alcanzó los más altos niveles de rating por su crítica social y por los diversos enfoques desde los cuales se abordaban las noticias. Innovador, como fue Gutiérrez, impulsó el uso a cansancio del helicóptero y los reportes viales, los viajes al foro de Davós y reportes especiales desde todo el mundo. Desafortunadamente Gutiérrez quiso convertirse en la noticia (pecado frecuente) y se volvió desmedidamente loco. Le apostó mal en el terreno político y perdió, dejando a empleados de Radio Red en la calle. A Martín, quien siempre fue más moderado, le costó trabajo conseguir otra frecuencia, pero yo diría que es de lo poco que tiene positivo esta frecuencia. Es su carta fuerte en un horario muy competido en la radio en México.

Gustavo Adolfo Infante

Reporte Última Palabra, con Gustavo Adolfo Infante: Un programa de chismes del espectáculo, donde obtienes lo que buscas. Gustavo siempre ha tenido una posición frontal, de choque, pero hay que reconocer que tiene un método de obtención de noticias envidiable. Hace muchas cosas, consigue exclusivas, está bien relacionado con los famosos, conoce su mercado y maneja, además el suplemento impreso de chismes del periódico Excélsior, propiedad también de los Vázquez. Este género tiene todo de criticable, pero claro, quien lo escucha ya sabe a qué se atiene.

Francisco Zea (izq.)

Reporte 98.5 con Francisco Zea: Aquí ya empieza a descomponerse bastante la frecuencia. Francisco quiere ser crítico, pero cae en lugares comunes. Carece de la personalidad y peso en la voz de un, por ejemplo, Francisco Ruiz Healy, a quien siempre se le ha conocido por ser un regañón y critico (¿Criticón?) al aire. Entonces parece un chamaco haciendo berrinches con un micrófono. Es joven, y por lo tanto tiene la oportunidad de cambiar el rumbo de su carrera. Lo que sucede con él es que la línea de la empresa dice: golpea y disfrázalo de que estás “diciendo la verdad que nadie dice”, lo que resulta bastante transparente y, por lo tanto, patético.

Esteban Arce

42 minutos con Esteban Arce: ¿no he sido lo suficientemente claro con este remedo de locutor en otros posts? Entonces revísenlos. No tengo mucho más que decir. A manera de resumen, para no hacerlos leer mucho, el tipo es prepotente, radical, cerrado y un ferviente creyente de que él tiene toda la verdad. Hay una larga historia de comentarios polémicos acerca de sus posiciones en contra de grupos vulnerables de la sociedad y ya se ha pedido su cabeza varias veces en Televisa, donde es titular (o era, no sé ni me importa) en las mañanas, en Canal 4. No sé qué intereses lo mantienen ahí, ni en qué momento pasó de ser un post-adolescente que conducía “El Calabozo” con el Burro Van Ranking, a conductor de un noticiero. Lo que sí sé es que tampoco le han dado ni le darán espacios más importantes… gracias a Dios.

David Páramo

No tires tu dinero con David Páramo: Es arriesgado lo que voy a decir, pero ahí va… es el peor locutor en la historia de la radio en México y por mucho. Su estilo de conducción, corriente y agresivo, hace palidecer a la “Señorita Laura”. Y ustedes podrán decir: ¿qué no es peor un Panda Zambrano? por ejemplo. No, para nada, primero, el Panda es un profesional que conoce perfectamente su mercado y crea un producto específicamente diseñado para éste. Es corriente porque así debe de ser para alcanzar a su audiencia y sus temas son totalmente superficiales, el tipo hace bromas telefónicas y a menudo ayuda a paisanos a comunicarse con la gente que tienen en México. No es mi ídolo, no se confundan, pero lo que digo es que hasta entre perros hay razas.

David Páramo es un casi distinto porque presume de brindar asesoría financiera a través de un programa de radio… y eso debe tener implícita alguna responsabilidad ¿no? En lugar de ello, utiliza el micrófono para insultar la inteligencia (sea del tamaño que sea) de quienes se atreven a llamar al aire. Palabras altisonantes que a nadie deben espantar, pero que simplemente en un programa de radio deberían usarse con cuidado. No me crean si no quieren: escúchenlo y formen su propia opinión. (Nota: si algún día llegan estas líneas a sus ojos, señor Páramo: Ya sé que le vale %&$% lo que un %$(/& como yo que no tiene programa de radio opine de usted, ya lo sé)

Ciro Di Constanzo

Reporte 98.5 con Ciro Di Costanzo: No puedo opinar sobre Ciro, sólo sé que ha tenido una trayectoria de mucho trabajo y esfuerzo. Es perfectamente lógico que busque espacios para crecer y en 98.5 encontró uno. Es crítico y tiene una voz muy particular y fácilmente reconocible, lo cual es muy positivo cuando quieres ser una figura en comunicación. Su nombre también lo ayuda mucho. A esa hora la verdad no escucho la radio, así que sería irresponsable de mi parte emitir una opinión acerca de esta emisión.

En resumen, cuando digo que las declaraciones de Ángel Verdugo no me sorprenden, es porque van en perfecta concordancia con el estilo y la línea de esta frecuencia. Por tanto hay que tomarlo de donde viene, pues al final ¿quién demonios es Ángel Verdugo? como para decir “maten ciclistas”. No es como que alguien vaya a hacerle caso.

Cierto que mucha gente está resentida con quienes practicamos algún deporte de manera organizada o nos gusta variarle a la vida y se enfurecen porque los domingos se cierran algunas vialidades para dar paso a actividades que enriquecen las opciones de entretenimiento (a menudo sin costo) en la Ciudad de México. Tiene un par de días que antes de llegar a una carrera que se celebraría en Reforma, un conductor comenzó a mentarnos la madre y a pintarnos dedo a un grupo de corredores que pensábamos cruzar la calle. Algo muy pesado debe de cargar ese cuate y bueno, está en todo su derecho a tener una opinión… imagino que será de los que respetan el reglamento de tránsito, un automovilista de los cuales Ángel verdugo debe sentirse tan orgulloso.